
Hace tiempo que no les compartía mis ideas basadas en mi experiencia y gustos personales.
¿Alguna vez te has sentido culpable por disfrutar lo que realmente quieres?
A muchos nos pasa: reprimimos nuestros gustos y deseos por miedo al “qué dirán”, por normas sociales o incluso por costumbres familiares que nos condicionan. Pero, ¿Qué pasaría si empezamos a vivir con autenticidad y sin culpa?
Hoy estoy aquí porque he estado reflexionando sobre lo importante que es poder expresarnos sin miedos y vivir nuestros gustos y deseos abiertamente, sin ser criticados ni señalados por los lineamientos sociales, la edad o simplemente por patrones familiares que muchas veces nos llevan a reprimirnos y a no mostrarnos en nuestra esencia más pura y sincera.
Mi reflexión es la siguiente: siempre que no dañemos a otras personas ni a nosotros mismos, y que no incitemos malas prácticas, podemos vivir de una forma más abierta y disfrutar intensamente de lo que nos gusta. Esto aplica tanto en la vida profesional, como en la personal y la social.
Cuando somos sinceros con lo que nos apasiona, nos rodeamos de personas afines y eso nos permite sentirnos satisfechos y en un ambiente libre de críticas. Y como siempre digo, la diversidad de pensamiento existe y es algo maravilloso: nuestras amistades no siempre coincidirán en todo, pero sí respetarán y acompañarán nuestro camino, algunas veces de cerca y otras de lejos.
Desde mi experiencia, siendo una persona que solía ocultar mis gustos y reprimir mis deseos, comprendí que el primer paso es aceptarte a ti mismo para que otros también puedan aceptarte. El segundo, es cuidar tus palabras y hablar con conciencia, porque nunca sabes a quién puedes herir, especialmente cuando se trata de niños y adolescentes.
Como conclusión, si uno de tus deseos está relacionado con tu desarrollo profesional, rodéate de personas que estén en la misma sintonía que tú; así ampliarás tus conocimientos y avanzarás en tu carrera, negocio o proyectos.
Disfruta sin culpa, trabaja el merecimiento, cumple tus deseos y no olvides ser consciente, viendo siempre la realidad de las cosas.
Recuerda: disfrutar de tus deseos es también un acto de amor propio. Cuéntame, ¿Qué paso vas a dar hoy para vivir con más autenticidad?







Deja un comentario